Bibliotecas de cuatro patas
Un paseo por la capital colombiana entre hombres con los bolsillos llenos de esmeraldas, animales fantásticos más listos que el hambre y un tipo con una idea sencilla y revolucionaria; llenar las veredas de burros cargados con libros para los niños. Por Aurora Intxausti

Cerca del lugar espera Luis Humberto Soriano, un hombre de la sierra que ante los escasos éxitos que como profesor cosechaba entre sus alumnos decidió investigar a qué se debía su fracaso. Descubrió entonces que los niños no podían hacer en muchas ocasiones sus deberes porque los únicos libros que habían visto en su vida eran los que él les mostraba.

Supo entonces que tenía que buscar alguna fórmula para subsanar el problema. Se acordó del viejo burro que dormitaba en las cuadras de la casa de labranza de sus padres y pensó que si llenaba de libros sus alforjas y las subía a las veredas del departamento de la Magdalena durante los fines de semana descubriría a los niños un mundo estupendo.

Fuente: elpais.com
 
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